Declaración de San José de Costa Rica

Un trabajo logrado con el esfuerzo colectivo de un grupo de corazones deseosos de encender la chispa de una lumbre, que ilumine y dé calidez al trabajo de defensor*s de derechos humanos, no solo en la región sino en el mundo entero.

¡Muchas gracias al Fondo de Derechos Humanos Intersex por haber hecho posible el espacio del que surge este documento histórico! Pero sobre todo, mi respeto y reconocimiento a todas las personas con las que participamos en esta primera Conferencia Regional Latinoamericana y del Caribe de Personas Intersex, por su valentía, por su inteligencia, por su sensibilidad, por su alegría, por su tenacidad, por su creatividad; por ser ejemplos claros de seres humanos que dan lo mejor de sí para abrir el diálogo ante la sociedad y gestar la promesa de un mundo más consciente y respetuoso de nuestro derecho desde el nacimiento a la autonomía corporal, a la autodeterminación y a la integridad física.

Brújula Intersexual

logo intersex 03

Declaración de San José de Costa Rica

[E m    p o r t u g u ê s]

Las personas Intersex y con variaciones congénitas de las características sexuales, reunidas entre el 1º y el 3 de marzo del 2018, en San José de Costa Rica en la primera Conferencia Regional Latinoamericana de Personas Intersex celebramos en este primer encuentro, la pluralidad de nuestros cuerpos y la diversidad de nuestras voces. Desde la fuerza colectiva de este espacio denunciamos hoy todas las formas en las que nuestras experiencias han sido histórica y repetidamente colonizadas, desde la invasión de nuestras tierras hasta la invasión de nuestros cuerpos. Reconocemos las múltiples maneras en las que nos nombramos desde nuestras distintas lenguas maternas, entre las que destacamos las lenguas originarias, así como en español y en portugués, y demandamos que esas maneras sean reconocidas e incluidas en la riqueza léxica y…

Ver la entrada original 1.176 palabras más

Corazones que se alinean

A los corazones que se reunieron en San José, físicamente y de pensamiento.

 A mi hermano, que me dijo: —Te estábamos esperando.

WP_20180303_18_02_41_Pro

Han pasado ya más de dos semanas desde que concluyó la Primera Conferencia Latinoamericana y del Caribe de Personas Intersex en San José, Costa Rica. He esperado un tiempo antes de escribir al respecto, en parte porque he querido que todas las experiencias, las ideas y las emociones que surgieron durante las sesiones de trabajo de esos tres inolvidables días ocupen su lugar y su valor en mi memoria. Todavía me parece increíble que haya sucedido ese encuentro, que catorce personas de distintos países y orígenes hayamos convergido en un mismo lugar y espacio, en el centro de nuestra América, la América de la vocación por la diversidad, la América donde se gestan movimientos que claman por un mundo distinto, donde haya equidad, justicia social, memoria del pasado, respeto a los derechos humanos, entre tantas otras deudas que venimos acarreando…

Más allá de los resultados y de los acuerdos, más allá de los esfuerzos comunes que se tienen que articular de aquí en adelante para fortalecer y hacer más visible el movimiento intersex de la región, me parece necesario destacar la palpable existencia de una riqueza humana que aún está por manifestarse en el mundo. La procedencia cultural, lingüística, política y corporal de cada persona, por necesidad tenía que aportar algo diferente, algo único, al espacio común en que coincidimos. Más que homogeneizar una perspectiva de acciones y de estrategias colectivas, en la Conferencia pronto se hizo patente que el enfoque del activismo intersex de la región de América Latina y el Caribe no puede menos que reconocer la historia de nuestros pueblos, y explorar las posibilidades invisibilizadas y desplazadas por los discursos dominantes de otras regiones y de otros ámbitos (por ejemplo, el ámbito médico occidental).

Por otro lado, fue una excelente oportunidad de reconocer la potencia que tienen las expresiones alternativas de las personas que forman parte de nuestra “pequeña” comunidad.

En verdad, la comunidad de personas intersex y nacidas con variaciones de las características sexuales de esta tierra que denominamos como América Latina y el Caribe, tiene muchísimo para aportar al movimiento intersex global, mediante la creación cultural, la acción social, la intervención artística y la propuesta académica. Tales expresiones están llamadas a irrumpir en el mainstream dominante de ideas y concepciones del ser humano, a sensibilizar a una sociedad indiferente, cuando no desconocedora, de la problemática que vivimos; y a reforzar la lucha por el pleno reconocimiento de nuestra categoría de seres humanos y respeto de nuestros derechos desde el momento de nacer y durante nuestra infancia y adolescencia, que es el periodo en que somos más vulnerables a los prejuicios y a la normalización de nuestras características sexuales (una vindicación urgente y que sigue pendiente de aterrizar en los planos que sean necesarios: normativos, jurídicos, judiciales).

wp_20180303_10_19_59_pro.jpg
Guaría en gestación, arte callejero. San José, Costa Rica, 3 de marzo de 2018.

 

Es claro que hace falta mucho trabajo para concretar en hechos y resultados los acuerdos y propósitos surgidos de este primer encuentro, mismos que se harán públicos próximamente. Pero me parece imperativo señalar la necesidad que ha surgido a partir de esta primera conferencia (posibilitada gracias a los auspicios del Intersex Human Rights Fund) de dar espacio a las voces de la región, con toda su pujanza y su creatividad, pero también de fortalecer el sentimiento de comunidad de sur a norte y de norte a sur, alineando los corazones de todas las personas intersex y nacidas con variaciones de las características sexuales, oriundas de este hemisferio, para construir una visión del mundo que nos oriente en el camino, una utopía que, retomando las palabras del cineasta Fernando Birri, nos permita fijar la mirada en un horizonte posible, y caminar hacia ella, porque para eso son justamente las utopías: para caminar.