Hoy es el Día de la Visibilidad Intersex. Por Odette

De la pluma de Odette, querida amiga y compañera de lucha por la visibilización de la problemática que vivimos las personas intersex. Gracias a Brújula Intersexual por permitirnos compartir desde este espacio.

Brújula Intersexual

Hoy es el Día de la Visibilidad Intersex

Por Odette

dvi 2018

No soy buena escritora, pero quiero expresar mis algunas cosas por este día. ¿Cuál es su importancia? Y, para mí, ¿qué es la visibilidad?

Ser visible, en cierta manera, es dar a conocer al mundo que existimos personas que de cierta manera nacemos diferente a las demás, y que esto conlleva muchas dificultades en nuestras vidas.

Por un lado, algunas personas intersexuales reciben mucho acoso por el gremio médico, el cuál tiene el afán de querer corregir cuerpos por el simple hecho de haber nacido diferentes a los cuerpos binarios (los típicamente masculinos y femeninos), por tanto, muchas personas son sometidas a cirugías que dejan graves secuelas en sus cuerpos, además de ser sometidas a constante acoso médico, donde los cuerpos intersexuales de bebés, niños y niñas son expuestos en contra de su voluntad ante estudiantes de medicina, y son…

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Tríptico informativo

A fin de marcar la fecha del Día de la Visibilidad Intersex (26 de octubre), Laura (Brújula Intersexual), Mar (Intersex y Andrógino), Carla (Yo Intersexual) y la que coordina este proyecto nos dimos a la tarea de diseñar un folleto informativo que pueda ser distribuido libremente por quien quiera que esté interesado en el tema. Atiende respuestas a preguntas esenciales acerca de qué es la intersexualidad, pero también detalla algunos de los problemas que enfrentan las personas con variaciones en las características sexuales, tanto discriminación como violaciones a sus derechos humanos, a menudo desde su infancia más temprana.

 

¿Qué es la intersexualidad?

 

Pueden descargar el folleto directo desde el sitio de Brújula Intersexual, o en la página de Recursos de este sitio.

Día de las madres, 2017

Rabia. Cólera. Ira.

Hubo días en que solo sentía eso. Días en que rumiaba solo una pregunta: ¿por qué mi madre me traicionó así? ¿Por qué esa mujer fuerte e indomable, que ha conseguido imponerse impávida a amenazas y peligros reales, dejó que esas eminencias blandieran el escalpelo con impunidad para quitarme mis gónadas, para mutilar mis genitales, y fabricar a partir de mi cuerpo una identidad ajena?

Oh, cuántos días sentí odio por mi madre.

Un día, mi mente se silenció. Mi corazón escuchó. La racionalización dio paso a la razón. Y con la naturalidad con que llueve sobre un valle, también manó la compasión.

¡Qué difícil debió serte, mamá, consentir a que me hicieran lo que me hicieron! ¡Cuántos días, cuántos años viviste con la mortificación: “¿habré tomado la decisión correcta?”!

Qué difícil debió serte el pensar que alguien me mirara diferente. Que alguien me juzgara por preferir el futbol sobre las muñecas, los tenis sobre los zapatitos de charol, el verde sobre el rosa, la ropa deportiva sobre los vestidos. Que alguien me señalara o me discriminara por actuar fuera del entendimiento de los roles de género de la sociedad y la época en que me viste crecer.

Cuando pienso en los pasados cinco años tan difíciles, tan llenos de desdicha y dolor, de lamentos y reclamos, de injurias y daño físico, me doy cuenta que no solo yo sobreviví a los años más oscuros de mi vida: tú también sobreviviste a mi lado.

Hay heridas, huellas de abandono que quizá no podremos resolver del todo en el tiempo que nos queda. Pero tras haber sobrevivido a tan aciagos días, y comenzar a caminar juntas, agradezco que tú hayas sido mi madre; porque tuviste el valor de no dejarme a pesar de tus errores, ni a pesar de los míos; porque nuestra relación no es perfecta y sigue de- (y re-) construyéndose, pero es real y ha probado la fortaleza del amor que tiene por cimientos; porque con ese mismo valor que te distingue de entre la multitud, alzaste tu voz para apoyarme, para apoyarnos, cuando por primera vez me presenté como una persona intersex ante un grupo de extraños; porque hoy también te alegras de ver cómo voy convirtiéndome, finalmente, en la persona que siempre debí ser.

Me ves, finalmente, siendo intersex, y descubriendo la vida y la felicidad.

Me tienes contigo, y yo te tengo a mi lado.

Te quiero, mamá.