Revista Dfensor de la CDHDF: “Intersexualidad y derechos humanos”

Con mucho orgullo presentamos el número más reciente de la revista Dfensor de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México (CDHDF), la cual aborda la temática intersex, con artículos y testimonios hechos por personas intersex y aliadxs. Creemos que es de vital importancia generar y divulgar contenidos originales en nuestro idioma, y, recogiendo el espíritu de la Declaración de San José, documentar nuestras experiencias y ponerlas al alcance de las personas para dar visibilidad a los retos que la sociedad nos impone a las personas intersex por el modelo binario de cuerpo y de género prevaleciente, pero, por sobre todo, por las violencias que provienen de las intervenciones normalizadoras, validadas por la sociedad al ser realizadas por una institución altamente legitimada como lo es la institución médica, que rechaza, niega y flagrantemente nos castra y nos mutila nuestras diversidades corporales innatas, mal clasificadas como trastornos o malformaciones, y que al ser realizadas sin nuestro consentimiento y bajo un ejercicio del poder que se enmascara en paternalismo médico, constituyen serias violaciones a nuestros derechos, que son derechos humanos.

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Tríptico informativo

A fin de marcar la fecha del Día de la Visibilidad Intersex (26 de octubre), Laura (Brújula Intersexual), Mar (Intersex y Andrógino), Carla (Yo Intersexual) y la que coordina este proyecto nos dimos a la tarea de diseñar un folleto informativo que pueda ser distribuido libremente por quien quiera que esté interesado en el tema. Atiende respuestas a preguntas esenciales acerca de qué es la intersexualidad, pero también detalla algunos de los problemas que enfrentan las personas con variaciones en las características sexuales, tanto discriminación como violaciones a sus derechos humanos, a menudo desde su infancia más temprana.

 

¿Qué es la intersexualidad?

 

Pueden descargar el folleto directo desde el sitio de Brújula Intersexual, o en la página de Recursos de este sitio.

Lxs niñxs están bien

Una de mis mayores preocupaciones cuando pienso en los bebés intersex es la maraña de emociones encontradas que experimentan sus padres cuando sus hijxs son diagnosticadxs. Siento una propensión inmediata a ponerme en su lugar y pensar en cómo ayudarles a canalizar sus sentimientos y sus temores, y prevenirles de tomar una decisión irreversible.

Una decisión que, además, realmente no les corresponde tomar.

Cuando yo nací, mis padres no tenían mucha noción de que las decisiones que tomaron en nombre mío fueran las “correctas”. Ser padre de familia es una responsabilidad inmensa. Ya no se trata de ti; todo gira en torno a tu(s) hijx(s). Y por tal razón, cualquier decisión puede ser una espada de doble filo para su bienestar presente y futuro. Es difícil prever los resultados, sin importar cuán bienintencionadas sean las acciones que realizas. Tal fue el caso de mis padres: creyeron de corazón que actuaban bien, porque actuaron desde el amor. Pero también desde el temor. Carecían de información, sólo existían los prejuicios y  nadie estuvo ahí para asesorarlos, aparte de los “expertos”, quienes los urgieron a seguir sus recomendaciones. Mis ovotestes “potencialmente cancerígenos” fueron extirpados, y mis genitales “ambiguos”, operados para lucir y funcionar de forma “normal”. Esa era la forma de ver las cosas en ese tiempo, y solo puedo imaginar la angustia y la desorientación que sintieron. Y el alivio momentáneo, mientras era muy pequeña, porque “no me daba cuenta”.

Hace unos meses, en una de las ocasiones que volvimos a abordar el tema de mi nacimiento (ya con más serenidad, en comparación con la primera vez que fue tan tormentosa), mi madre confesó haberse sentido culpable por la posibilidad de haber tomado la decisión equivocada. Por otro lado, reconoció que en ese momento no tenían a nadie más a quien recurrir. Solo muy pocas personas en la familia supieron, porque de verdad, ¿cómo soportar el peso de un secreto así? Hoy me resulta simple argumentar que esto no tiene por qué ser un secreto; que solo era que mi cuerpo era distinto, y que no había nada de qué preocuparse. Que el estigma lo podemos terminar nosotrxs mismxs, dando visibilidad a la intersexualidad, acabando con prejuicios, educando, informando.  Pero dado que los “expertos”, es decir, los médicos, solo vieron una patología en mis características sexuales, la noción germinó en la mente de mis papás, succionando la felicidad de mi nacimiento y convirtiéndola en preocupación, ansiedad, desconcierto, y miedo. Mucho miedo.

Y percibo que en el presente, en esta latitud del mundo donde los prejuicios en torno a la diversidad humana perviven, donde asumir la diferencia te pone incluso en riesgo de muerte, muchos padres, incluso aquellos que han buscado ayuda y que han recibido información, siguen llevando a sus bebés a la plancha, arrebatándoles el derecho a decidir solo porque no conciben que el cuerpo de sus peques sea diferente a lo que ellos estaban esperando.

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De la campaña “Libres e iguales” de las Naciones Unidas para la Visibilidad Intersex

Crecer siempre ha sido complicado. En este mundo polarizado (que siempre lo ha sido, solo que apenas hoy cobramos consciencia de ello), la sensación de vivir en medio de una creciente violencia nos hace buscar un refugio. Esta necesidad es fundamental en el caso de muchos padres de familia, que perciben cómo la sociedad solapa y a veces hasta promueve la intimidación y la agresión hacia los niños que son distintos,  a manos de otros niños y de adultos intolerantes que creen que se rigen bajo principios morales cuando realmente sólo se conducen por prejuicios y creencias dogmáticas. Idóneamente, los padres tratan de ayudar a sus hijos a superar estas dificultades a fin de que su vida no sea más complicada de lo que de por sí la vida lo es. Ahora agreguemos el elemento intersex a las vivencias de esx niñx. ¿Cómo brindarle seguridad sobre si mismx, cómo enseñarle a defenderse en la vida? Todavía mi madre me pide encarecidamente que me cuide, porque sabe que tengo potenciales problemas de salud en un futuro, debido a los procedimientos a los que fui sometida. Pero me lo pide también porque desea mi seguridad física, porque sabe que afuera hay personas que se dejan llevar por el miedo y la intolerancia. No es ingenua: ha vivido el tiempo suficiente para saber que el mundo es un lugar tremendamente complejo, y en el cual hay muchos horrores. Pero confía en mi. ¿Acaso no es eso lo más valioso?

Solo puedo pensar que la seguridad de un niño proviene de la completa aceptación de sus padres a lo que constituye la esencia de su persona. Y el cuerpo, la experiencia de vida que el cuerpo nos proporciona, es especialmente importante en lxs niñxs intersex. Uno puede desear protegerlos todo el tiempo, toda la vida. Lo sé porque lo he vivido. Pero al final, unx tiene que vivir la vida por unx mismx, y defenderse a sí mismx, y pavimentarse su propio camino a la felicidad y a la plenitud. ¿No es ese el deseo final de un padre de familia?

Algo muy aparte es la atención médica que merezcan las condiciones específicas asociadas a ciertas variantes intersex. Por ejemplo, en los casos de HSC en forma perdedora de sal, donde realmente la salud (y la vida) de la criatura está en juego. Pero es importantísimo aprender a distinguir entre lo que son situaciones de salud y los temores que surgen por la diferencia en las características sexuales. Es decir, aprender a distinguir entre preocuparse por atender la salud de unx niñx intersex, y a desprenderse de prejuicios y miedos sobre las diferencias completamente sanas y naturales de su cuerpo.  

La base de un cambio real reside en la confianza que tengan los padres de los bebés intersex al recibirlos entre sus brazos. Desde ahí se puede avanzar mucho, en la medida en que la comunidad médica persiste en su cerrazón, y un cambio inmediato a nivel social resulta utópico. En cambio, la confianza de los padres de familia acerca de la diferencia de su bebé intersex, completamente saludable y natural, puede ser construida  de muchas formas, dejando así una marca positiva en la vida de esa familia. Pese a que existe mayor difusión, sigue faltando que los padres entren en contacto con personas que, de forma positiva y con empatía, les confieran la sensación de respaldo y comprensión, y les acompañen durante el proceso de externar sus miedos, preocupaciones, sentimientos encontrados, a fin de ayudarles a cobrar consciencia de que su bebé está bien como ha nacido. Si bien hay un montón de barreras sociales que habrán de atravesar, es necesario que consigan comprender que siempre va a haber una barrera que queramos evitar. Pero en lo que toca a su persona, es mejor entonces abordar el tema con aceptación, bien informados, amorosamente y con la certeza de que uno no tiene que adaptarse a la miopía de la sociedad sobre el cuerpo de su bebé. Aprendiendo así, de paso, a apreciar las infinitas posibilidades que surgen desde la aceptación total de la diversidad humana.

Intersexualidad: hechos.

Esta publicación es una síntesis de la Ficha de datos sobre intersexualidad de la ONU. Recomiendo su lectura detenida y su difusión.

Mi intención ha sido extraer lo esencial de dicho documento (que en sí es breve y conciso) para adentrarse en un aprendizaje serio sobre las distintas dimensiones a considerar sobre la intersexualidad.

No está por demás enfatizar que cuando hablamos de intersexualidad, hablamos de personas, seres humanos que viven su vida en la forma más productiva que pueden, superando los mismos obstáculos que el resto del mundo (y un poco más), con sentimientos y aspiraciones que deben ser respetadas.

Sugiero enormemente echar un vistazo a los enlaces dentro del texto, a fin de sensibilizarse aún más de los temas abordados por la ficha de datos.

  • Ser intersexual.

Las personas intersexuales nacen con caracteres sexuales y variaciones naturales del cuerpo que, en su conjunto, no se corresponden con la noción binaria del cuerpo humano (es decir, sólo femenino o sólo masculino). Estas características no siempre son visibles al nacer, por lo que muchas personas no descubren que son intersexuales sino hasta la adolescencia o incluso la edad adulta.

Los rasgos intersexuales no son tan raros como uno podría pensar: hasta 1,700 personas en una población de 100,000 los tienen.

Una persona intersexual puede tener cualquier preferencia sexual, e identificarse bajo cualquier género. O ambos. O ninguno.

En distintos grados, en todas las sociedades del mundo se estigmatiza y reducen los derechos humanos de las personas intersexuales tan solo por la percepción de que sus cuerpos son diferentes.

  • Integridad física.

Se ha hecho común intervenir quirúrgicamente y tratar médicamente los cuerpos de las personas intersexuales, con la intención de ajustar sus rasgos físicos a la definición estereotípica del cuerpo humano (masculino-femenino). Dichos procedimientos son irreversibles y se hacen a una edad temprana, sin que haya posibilidad de que la persona dé su consentimiento, a menudo forzando la decisión de los padres con argumentos sobre supuestos beneficios para la salud. La realidad es que dichos procedimientos se traducen en consecuencias tales como dolor, incontinencia, esterilidad, pérdida parcial o total de la sensibilidad sexual, y sufrimiento mental constante.

La integridad física es comprometida por estos procedimientos, los cuales son justificados por diversos factores culturales y creencias sobre la integración de las personas intersexuales a la sociedad, conforme a los estereotipos prevalecientes. Los Estados deben combatir efectivamente tales prejuicios.

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Libres e Iguales.
  • Discriminación.

Un aspecto a considerar es la práctica discriminatoria en distintos contextos, debido a que se considera que las personas intersexuales no se adecuan a las normas sociales de género. Se ven limitados así el derecho a servicios de salud, a servicios públicos, educación, empleo, deportes, etc. Los trámites en documentos de identidad oficiales también representan un factor que deriva en una práctica discriminatoria al forzar a elegir una casilla para “masculino” o “femenino”. Los profesionales sanitarios no suelen estar preparados para atender las necesidades de las personas intersexuales, lo cual también amenaza el respeto a la autonomía de su cuerpo. Atletas intersexuales de género femenino han sido sometidas a escrutinio por su condición intersexual, sin que esto aporte ni afecte su desempeño per se.

  • Protección y reparación.

Es necesario proteger los derechos humanos de las personas intersexuales de las violaciones que prevalecen. Así mismo, deben tener acceso a recursos efectivos que aseguren una compensación y reparación de los perjuicios.  No menos importante es la participación de personas intersexuales en leyes y mecanismos para aplicarlas que garanticen la protección de sus derechos, como casos recientes que se han dado en Australia y Malta.